El pasado sábado 16 de septiembre, nuestra Hermandad vivió un día histórico, que quedará grabado para siempre en nuestro corazón, pues nos volvimos a encontrar con nuestra amada Titular, tras un proceso de restauración que ha durado unos largos cinco meses.
 
La Santísima Virgen de los Dolores lucía esplendorosa tras su restauración, en el monumental altar realizado por priostía para la Solemne Misa en su honor.
 
En el transcurso de la Eucaristía, la Sagrada Imagen fue de nuevo bendecida por el reverendo que presidía la Sagrada Cátedra, el que fuera nuestro Director espiritual y párroco de San Eutropio, nuestro querido D. Andrés Ibarra Satrústegui, que nos deleitó con sus apasionadas palabras dedicadas a la Santísima Virgen y nos hizo reflexionar en su Homilía sobre la total entrega de la Santísima Virgen a su hijo y sobre el perdón al prójimo.
 
La Santísima Virgen se presentaba ataviada con su manto de salida, saya antigua bordada, tocado de tul bordado en hojillas de oro y cruz de percherín en metal dorado con piedras moradas incrustadas, donada por D. Pedro Luis Bazán Gallego, que es la persona encargada de ataviar a la Santísima Virgen para la ocasión, junto con un grupo de hermanos, a los cuales agradecemos su labor.
 
En el altar, que recordaba a los altares barrocos de Murillo, destacaba en el centro la Gloria del techo de palio, que se encontraba enmarcado por los respiraderos del paso del Señor.
 
Cabe destacar que la celebración de la Sagrada Misa fue multitudinaria, estando al completo la parroquia de San Eutropio.
 
Una vez concluida la Solemne Misa, la Santísima Virgen quedó expuesta en besamanos para veneración de todos los fieles y devotos que allí se congregaron.
 
También se anunció en este día, los proyectos de caridad que va a llevar a cabo nuestra Hermandad, continuando nuestra colaboración con Cáritas en el proyecto «Desayunos con alma», y con la Congregación de San Juan de Dios en la ayuda para su aula multisensorial en las instalaciones de Alcalá de Guadaíra.
 
Solo nos queda agradecer a todo aquel que ha participado de alguna u otra forma en esta Misa; a nuestros monaguillos y cuerpo de ciriales, a los niños ataviados de librea, al equipo de priostía y como no a nuestro querido coro, con su director D. Jesús Oliva, que nos deleitó un año más con su buen hacer.
 
Gracias también a la Hermandad del Santo Entierro por la cesión de los candelabros que lucían en el Altar.
 
Que nuestra Madre, la Santísima Virgen de los Dolores, nos colme de salud y sea testigo siempre de nuestra Fe.
 
📸: Faustino Montero y archivo de la Hermandad
 
 
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